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lunes, 25 de enero de 2010

Pandillas se fue al carajo gracias a la ineptitud de su libretista


El que estará bien deprimido por estos días es el indio Bolívar ya que su novelucha Pandillas Guerra y Paz fue transformada en serie sabatina de medianoche como por arte de magia, o sea que su competencia directa será el cuentahuesos pero ni por esas podrá mejorar la miseria de rating que tenía. En RCN dirán que el cambio se debió a las continuas quejas por el lenguaje y la violencia pero la verdad es que ese bodrio nunca pegó ni siquiera entre los estratos más bajos de nuestra sociedad (mercado objetivo de las obras marca indio Bolívar).

Sobre el elenco de la novelucha en cuestión cabe decir que son un montón de ñeros frustrados cuyas miserables carreras no despegarán jamás del subsuelo. Nadie se sabe ni se sabrá sus nombres y con esa pinta de desechables deberían invertir sus miserables sueldos en un carrito de balineras, una carreta y un caballo con riendas.

Espero que esta sea una buena lección para el indígena cara de travesti bajado del monte con espejo, que ni se corta las greñas porque querrá parecerse a Pocahontas. Y Ojala no intente escribir nuevamente la continuación de esta ni de ninguna de sus abominaciones. Le haría menos daño al país si se devuelve a su aldea a cultivar marihuana.

domingo, 30 de agosto de 2009

Gustavo Bolívar: un indio con ínfulas de traqueto



Una de las novelas más desinfladas por estos días es El Capo, otra muestra más de que el canal RCN debería dedicarse a otra cosa que no sea hacer televisión. El patético guión de El Capo viene firmado por uno de los más indignos representantes de nuestras comunidades aborígenes: el señor Gustavo Bolívar.

La obsesión de Bolívar por el tema del narcotráfico se debe a un complejo de inferioridad que no le permite aceptar que con esa pinta de indio suburbano nunca tendrá tanta plata y poder como los personajes de sus historias. O la otra explicación es que su mamá le halla echado el cuento de que su papá era Pablo Escobar y nunca lo reconoció, de ahí sus ganas de educar a la gente sobre el interesante y edificante mundo de los traquetos.

Mientras los pendejos productores de los canales privados le den trabajo de guionistas a indios desadaptados como este ya estuvo que nuestra pobre televisión seguirá siendo un relleno sanitario para la exhibición de putas y narcos. Mejor deberían mandarlo de regreso a la selva de donde nunca debió salir, a ver si un par de micos tirando lo inspiran a escribir algo más creativo.